My Cart

La física de la emoción -- Midiendo la aceleración en Port Aventura con WaspmoteJuly 29, 2013

[Measuring inertial forces (in English)]

Vértigo, un nudo en el estómago, emoción desbordada... Todas estas sensaciones se suben con nosotros a la montaña rusa, pero en la vagoneta siempre queda sitio para uno más. ¿Su nombre? Isaac Newton. Los fundamentos de la física clásica rigen las impresionantes aceleraciones y deceleraciones a las que se somete nuestro cuerpo a bordo de una montaña rusa, pero también los desplazamientos de los planetas en sus órbitas o la caída al suelo de una simple manzana.

El fundamento de toda montaña rusa es sencillo. Durante el primer tramo del recorrido, subimos –hasta a 76 metros del suelo en la tremenda Shambhala: la montaña rusa más alta de Europa, en Port Aventura–, con lo que se comunica energía potencial gravitatoria a los vagones. Al iniciar el descenso, esa energía potencial de la vagoneta se convierte en energía cinética, es decir, en velocidad, y se disipa en el rozamiento entre raíles y ruedas o al vencer la resistencia del aire.

La intensidad de las sensaciones está en relación directa con las aceleraciones a bordo de la vagoneta. La aceleración se define como el cambio de la velocidad por unidad de tiempo. En un coche, ese cambio se da tanto cuando pasamos de 70 a 90 km/h como cuando cambiamos la trayectoria al tomar una curva, aunque se haga a velocidad constante. Cuando se describe una curva y, simultáneamente, se pisa el acelerador, se combinan los dos tipos de aceleración. Esto mismo, pero elevado al cubo, ocurre cuando en la montaña rusa nos zambullimos desde la parte más alta, se suman las dos aceleraciones: aumentamos rápidamente la velocidad a costa de la energía potencial y cambiamos la dirección de la horizontal (justo antes de empezar el descenso) a otra que nos dirige vertiginosamente hacia el suelo y nos hace sentir que vamos a salir disparados.

Con todos estos ingredientesy dos montañas rusas espectaculares, el Dragon Khan y Shambhala, Port Aventura es un escenario extremo perfecto para un experimento. ¿Se ha preguntado alguna vez cuántas ‘g’ soporta cuando se monta en una montaña rusa?

Experimento en Port Aventura
La segunda ley del movimiento de Newton establece que la fuerza que se necesita para acelerar un objeto es proporcional a su masa. En la Tierra, la aceleración debida a la gravedad, g, es de 9,8 metros por segundo al cuadrado. El equipo de la empresa aragonesa Libelium se propuso medir la fuerza inercial que sufre una persona cuando se monta en una montaña rusa, pertrechados con el acelerómetro incluido en la plataforma sensorial Waspmote, que sus clientes usan para localizar y detectar movimiento en coches, trenes e incluso aviones.

wasp

Estos fueron los resultados para Shambhala: los pasajeros experimentan momentos de ‘ingravidez’ (aceleración de 0 g) durante el trayecto; después de cada caída libre, nuestro cuerpo se frena y cambia de dirección para volver a subir o girar, por lo que experimentamos diferentes aceleraciones en diferentes ejes, registrando picos de hasta 5 g. Toda una experiencia.

Pilar Perla Mateo

Via and Source: Heraldo de Aragón

Leave a Reply